A tí, mi mujer de cuatro ángulos.
No dejaré de escribir.
Ayer, en la noche, me topé con un angel por la avenida. Estaba sentado en la banca cerca de la parada de autobuses. Llegué corriendo antes que el asiento de un lado fuera ocupado por una pareja, que al igual no le importaba sentarse o mantenerse de pie. No me había percatado que las alas vailaban como la danza de las olas en tormenta, impacientes por estirarse y volar a un mundo, quiza irreal, imaginario; y la duda imperiosa emerge de no sé dónde puede esconderse: por qué espera el transporte pudiéndo volar? que envidia, tener que caminar, o esperar. El cabello? un poco maltratado por el agua de la lluvia; claro, llovía, y no podíamos refugiarnos; qué hacer? esperar. Al sentarme percate que sus ojos se encontraban extraviados en un pensamiento fortuíto, en alguna imagen plasmada en un tiempo equidistante, que ha raptado al sentimiento inapropiado; pensar en alguién, en algo. La lluvia le rescataba su carácter lacrimoso, y en los angeles, no es fácil ocultar el dolor instantaneo, la imagen que duele, la que carcome, la que cala y sangra el alma, al humano. Es extraordinario verlos sangrar: sólo fijan la vista en un punto, queriendo reproducir la fotografía instantanea del dolor en el color azul; porque, es casual, siempre fijan la vista en un punto azul, quiza sea alguna representación, quiza el color es un analgesico contra las contracciones del alma; o talvez es causal.
Le ofrecí un cigarro, aceptó algo distraído. Intenté escupir una frase, por lo menos hacer un comentario estúpido: parece que aún no parará de llover. Pero, aaaaaah. Nefasto. No sé cómo empezar la conversación con un angel. Todos los comentarios tenían que pasar por cierto análisis lingüístico y comunicativo. Todos reprobaban, y sólo se perdían en el intento, sofocación en la garganta, que luchaban con movimientos bruscos. Siempre cedían, morían.
Ashhhhhh. Terminé el cigarro y emprendí la uída. Comenzaba a afectarme el estado caotico. Por eso siémpre huyo de mí.
1 comentario:
Lee bien mi hermoso amante,
Que esto que te escribo
Es diáfano y sincero,
Si tú algún día me faltaras
No se que sentido tendría vivir ya…
No puedo aunque quiera
Dejar de amarte un solo instante,
TE AMO y que útil es esa palabra
Que resume toda esta maraña de emociones
Que me haces sentir tú y solamente tú….
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