Tiempo dormido es Arturo en el sofá de la abitación. Llueve silencio por los párpados y Arturo no sabe mover las alas de las aves, no sabe caer los brazos en un atardecer de lluvia. Cae sola la ciudad, los ruidos se suicidan en el sepia del otoño. Susurro cómplice del olvido acaricia la charca motor acuoso del lagrimear, delatan a Buster Keaton en el busto de la Venus de Milo, ¡Ay! Maldito artista que supiste volar el viento sin las manos de hierro. Arturo no es Buster Keaton, cuando mucho es Arturo. Pero Arturo no se siente Arturo caer entre eucaliptos dolor de mejillas al sonreir. Arturo es tiempo dormido en el sofá de la abitación amarga melancólica llueve el recuerdo de ayer cuando las manos eran atardeceres en lluvia. Arturo se moja agua en el cuerpo para labar sus pecados de ser tiempo atardecer bramido de olas, come gabiotas al vuelo para sanar su erida con la sangre del viento. Porque las aves traen el viento en las alas y el mar la muerte en las olas. Arturo es ola marina tocándose el pecho para morir llorando lodoso. Lodo el cuerpo de Arturo, Lodo las olas de la mar que es Arturo. Porque el lodo es la suciedad de Arturo. Suciedad de muerte en las olas es Arturo en la abitación cascarón de porcelana. Crack. El cascarón no muere en esta vida con dolor agudo, muere con dolor resquebrajado. Y Arturo muere tocándos el pecho con las olas marinas color a lodo en el cuerpo...
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