A la rata le duele el corazón de tanta hambre
le duele las pezuñas de tanto martillar
Es un síndrome el cargar con la barcaza de los desatendidos
cuando nos encontramos la sombra de pared en la esquina
que se parapeta en la marisma de los bastardos
Dios no es el culpable del hombre
es el hombre el culpable de Dios
una víctima de su dolor y su yo pecador
El pecado no está en Dios ni en el otro
yo llevó el pecado colgando de mi lengua
Pero el pecado se hace a un lado para no pecar
para poder llevar la vida por delante
y la rata por detrás arrastrando el infortunio de ser
Pecado
Mi nombre es Pecado
Arrástrame jódeme Amiga
que fui creado a soportar ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario